Cándido Padrón, una vergüenza para El Hierro
| Cándido Padrón, una vergüenza para El Hierro CANARIAS 24 de marzo
Tras un periodo nefasto de Viceconsejeros de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias (véase Milagros Luís Brito), la llegada de Cándido Padrón representó para Ben Magec-Ecologistas en Acción una esperanza de que algo podía cambiar en ese puesto clave para el futuro de las Islas, dado su procedencia herreña y su discurso coherente. Pues bien, la actitud de este señor en todo lo relacionado con el proyecto de puerto en Granadilla y la protección de los sebadales allí existentes ha sido la más penosa que recordamos. Primero fue el “tonto útil” en el expediente de trasplante de sebadales, firmando todos los disparates habidos y por haber, sin ningún tipo de reparo. Una vez que Autoridad Portuaria renunció al disparate del trasplante y que instó al Gobierno de Canarias a una medida mucho más contundente (la descatalogación de los sebadales), se ha guardado muy mucho de firmar nada, y ha tenido que ser Domingo Berriel el firmase la descatalogación, pudiendo incluso haber incurrido en un delito. Pero el Sr. Padrón no deja de aparecer en medios de comunicación haciendo justamente lo contrario a lo que debía: desprestigiar a una especie clave para el mantenimiento del medio marino canario como es la seba y diciendo barbaridades como que habría que sacar a esta especie del Catálogo Canario de Especies Amenazadas. Vamos a ver, Sr. Padrón, no sólo no habría que sacar a la seba del Catálogo canario, sino sabe Ud. perfectamente que debería instarse al Gobierno central a su inclusión en el Catálogo estatal, a su declaración como “hábitat en desaparición” y a su inclusión en la Directiva Hábitat de la Unión Europea como “habitat prioritario” en Canarias, exactamente igual que las praderas de posidonia que existen en el Mediterráneo. Eso sería cumplir con su trabajo. Hacer lo contrario es de una indignidad política en la que pensábamos que Ud. nunca caería. Por tanto, dado que estamos convencidos que no va a cumplir con la obligación de su cargo, “mándese a mudar”, si le queda algo de vergüenza.
Jaume Satorra |
