Argentina defienden su modelo de producción de biocarburantes
La Cámara Argentina de Biocombustibles ha presentado un informe con el objetivo de acreditar que la obtención de biocarburantes en este país contribuye a aminorar el cambio climático y responder así a las 'críticas' contra ese tipo de combustibles.
Los fabricantes argentinos de biocarburantes defienden esta semana en Bruselas su modelo de producción 'sostenible' o respetuosa con el medioambiente, con vistas a abrir mercado en la Unión Europea (UE).
La Cámara Argentina de Biocombustibles ha presentado un informe con el objetivo de acreditar que la obtención de biocarburantes en este país contribuye a aminorar el cambio climático y responder así a las 'críticas' contra ese tipo de combustibles.
Argentina obtuvo en 2008 un total de 760.000 toneladas de biocombustibles, en su mayoría exportados al mercado europeo y para 2009 espera alcanzar una producción de un millón de toneladas.
Sin embargo, en estos momentos 'apenas hay mercado' en la UE, dada la crisis financiera y también la bajada de los precios del petróleo, según declaró a EFE el responsable de la Cámara, Cristian Sáinz.
Los fabricantes argentinos -que se encuentran en Bruselas con motivo del Foro Mundial sobre Biocarburantes- consideran no obstante que, en estos momentos, 'hay una oportunidad' en Europa por los recientes aranceles que la UE ha impuesto al biocombustible de otro competidor, EEUU, según Sáinz.
En la actualidad la UE no aplica gravámenes para la importación de ese combustible de Argentina, pero ciertos requisitos ambientales comunitarios pueden suponer una barrera aduanera en la práctica.
Entre los argumentos a su favor, el sector argentino ha aludido a las técnicas de cultivo de la materia prima para biocarburante, respetuosas con el medioambiente y la cercanía de las plantaciones a los puertos o las conducciones del producto por tubos, que evitan el gasto en combustible fósil.
Respecto a la competencia entre cultivos para fines energéticos o para biocombustible, la Cámara argentina ha señalado que es un mito, pues por ejemplo, en el caso de la soja, sólo un 18% es empleada para carburantes, mientras que un 80% se destina a la obtención de alimentos y piensos.
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Jaume Satorra